De Sables d'Olonne a San Sebastián


Puerto de Sables d'OlonneA partir del 26 de Agosto de 1792 una avalancha de eclesiásticos franceses había irrumpido en España. La promulgación del Decreto de Deportación para los insumisos les motivó a exiliarse. 

Los mares y los vientos  desviaron al "Jean François"en su travesía  hacia Bilbao, hasta que a  lo lejos  pudieron divisar el monte  Urgull. Bajo su sombra se abrigaba el puerto comercial y fronterizo de la ciudad de San Sebastián. Era el 14 de Septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz
Pensaban que el exilio sería cosa de unos días, tal vez  unos meses; pero duró casi 5 años para Luis María Baudouin..  Y para el Vicario Paillou y  otros clérigos  exiliados en España, fue todavía más largo.

Al desembarcar en San Sebastián,  se dirigían en primer lugar, por la calle Mayor a la Basílica de Santa María para dar gracias a Dios. Luego, como era de rigor tenían que presentarse a las autoridades, pues la avalancha francesa hacia nuestras tierras había llevado al gobierno del rey de España, Carlos IV, a que las autoridades fronterizas y portuarias, se mantuvieran alerta ante semejante "invasión"

Los recién llegados tenían que cumplir  requisitos tales como el juramento de transeúntes, prometiendo respeto y obediencia al Soberano y a las Leyes del Reino de  España, al mismo tiempo que presentaban su pasaporte como signo de identificación.
Tenían que estar en posesión de dos documentos para poder circular por  territorio español y ejercer como sacerdotes:
Uno, el salvoconducto, donde se les marcaba la ruta a seguir en dirección a su destino. Este documento venía firmado por el Capitán General de Guipuzcoa  D.Antonio Ricardos.
Debido al número creciente de eclesiásticos que afluían, la falta de alojamientos, recursos, etc... juntamente con las medidas de prudencia que había que tomar, reservaban los lugares más próximos a las fronteras solamente para clérigos ancianos y enfermos. 
Ursulinas de Jesús de España iniciando la Ruta El  otro documento se concedía a los clérigos inmediatamente a su llegada. Eran las licencias del Obispo de Pamplona Mr.Aguado de Rojas,  para celebrar la misa en las iglesias del trayecto, hasta que llegasen a su destino donde habrían de revalidar su título.


Así, tras saludar al Obispo exiliado de Dax, y recibidas las licencias para celebrar Misa en el trayecto, los eclesiásticos de Luçon recogieron el salvoconducto que les indicaba el fin de su trayecto. Tenían que salir hacia Zaragoza, por el Camino Real,  pasando por Tolosa,  y luego Betelu, Lecumberri, tierras de Navarra. En Pamplona  debían presentarse de nuevo a las autoridades civiles y religiosas. 
En total, andando o como pudieran,  tenían que  recorrer unos 300 Km. Se alojarían en los pajares o donde les recibieran. A su paso por los pueblos  las gentes saludaban a los exiliados como auténticos héroes y  con la hospitalidad que les caracterizaba, acogían a estos valientes  inmigrantes  llegados a  España por motivos religiosos y políticos.

 San Sebastián 
Muelle - Calle del  Puerto - Basílica de Santa María

 Anterior - Siguiente